Planificación de un cultivo de interior

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Por fin despedimos el tórrido verano: el inicio del otoño ya está aquí, el momento perfecto para poner en marcha nuestro cultivo de interior. Para evitar percances que puedan afectar a la producción de nuestras plantas, es necesario planificar bien la estrategia que queremos seguir.

Los aspectos que debemos tener en cuenta para poder controlar un cultivo de interior son muchos y muy variados, demasiados para presentarlos en un post. Por eso, a lo largo de la semana iremos subiendo post con consejos y recomendaciones de productos que seguro que os serán de utilidad.  

Aquí os traemos las cuatro claves más importantes a tener en cuenta a la hora de empezar:

Cálculo de número de plantas

En primer lugar, debemos decidir cuántas plantas queremos. Hay muchas formas de organizar un cultivo de cannabis, como el Sea of Green o el SCROG. Uses el sistema que uses, siempre debe haber espacio entre las plantas —especialmente en la zona del suelo—, porque si no, te resultará imposible mantener una correcta higiene, y aparecerán las plagas y los hongos.

Higiene

A lo largo de mi experiencia como cultivador he tenido la oportunidad de visitar bastantes cultivos. He visto algunos que parecían auténticos estercoleros, y otros que estaban más limpios que un quirófano. Dicen que decía Aristóteles que la virtud está en el justo medio pero yo, sinceramente, me quedo con el quirófano. Lo que quiero decir es que la limpieza, la desinfección y el orden son importantísimos, si queremos evitar plagas de insectos, hongos, orugas etc.

Control de clima

Los parámetros ambientales (temperatura y humedad) condicionan aspectos que son de vital importancia para el correcto desarrollo de nuestras plantas de cannabis. Recuerda que la absorción de agua, nutrientes y gases —como el CO2, necesario para la fotosíntesis, o el oxígeno, esencial para la respiración— dependen en gran medida del control de estos parámetros.

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En esta tabla se recogen los valores ideales para el desarrollo de las plantas en un cultivo de interior. A veces, resulta un poco difícil controlar la humedad y la temperatura. Mi consejo es que te acerques más a los valores mínimos que a los máximos; es decir, es preferible que el cultivo esté a 20ºC que a 29ºC, y que tenga un 50% de humedad que un 75%.

Además, tenemos que asegurarnos de que la circulación de aire sea la adecuada, para que no aumenten las concentraciones de gases en momentos inoportunos. Por ejemplo, cuando las lámparas están encendidas, las plantas consumen CO2 para hacer la fotosíntesis; si no aportamos aire nuevo, la concentración de este gas disminuirá hasta hacer imposible a la planta llevar a cabo correctamente sus funciones vitales.

Aislamiento con respecto al exterior

Para un buen aporte de aire nuevo es altamente recomendable instalar un sistema de ventilación eficiente y conectar la toma al exterior de la sala de cultivo, preferiblemente a la calle. Es muy importante instalar una rejilla en la toma para que los insectos no entren en nuestro cultivo y proliferen hasta generar una plaga.

El habitáculo en el que se encuentre el cultivo también debe estar aislado de la luz que pueda entrar del exterior —ya sea de una farola o de la bombilla del pasillo de nuestra casa—, para asegurarnos de que los periodos de oscuridad son de oscuridad total.

 

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